Niños de 3 a 12 años

Duelo infantil:
acompañar a tu hijo en la pérdida

Cuando muere alguien importante, los niños también sufren, aunque lo expresen de otra manera. Le ayudo a entender lo que ha pasado y a transitar su pena, y os oriento para acompañarle mientras vosotros también estáis de duelo.

¿Cómo viven los niños el duelo?

Los niños no son demasiado pequeños para el duelo. Lo viven desde que perciben la ausencia de alguien querido, pero lo que entienden y cómo lo expresan cambia mucho según la edad.

A menudo los adultos intentamos protegerles no hablando del tema. Sin embargo, el silencio suele dejarles solos con sus dudas y fantasías, que pueden ser más angustiosas que la realidad.

Además del fallecimiento de un familiar, también pueden vivir un duelo intenso por la muerte de una mascota, un amigo o un compañero de clase.

Qué entienden según la edad

De 3 a 5 años

Todavía no entienden que la muerte es para siempre. Pueden preguntar una y otra vez cuándo va a volver la persona. Notan sobre todo los cambios en la rutina y el estado de ánimo de los adultos.

De 6 a 9 años

Empiezan a comprender que la muerte es irreversible y que le pasa a todo el mundo. Aparecen preguntas muy concretas ("¿qué le pasa al cuerpo?") y a veces miedo a que mueran sus padres.

A partir de 9-10 años

Su comprensión se parece a la de un adulto. Pueden sentir culpa, rabia o esconder su tristeza para no preocupar a la familia.

Reacciones habituales tras una pérdida

En las primeras semanas y meses, estas reacciones son normales. Conviene pedir ayuda si se intensifican, no van disminuyendo con el tiempo o le impiden hacer su vida:

Tristeza y llanto que aparecen y desaparecen
Rabietas, irritabilidad o más desobediencia
Volver a conductas de cuando era más pequeño (hacerse pis, hablar como un bebé)
Miedo a separarse de los padres o a que les pase algo
Dificultades para dormir o pesadillas
Dolores de tripa o de cabeza
Problemas de concentración en el colegio
Jugar a "morirse" o hacer muchas preguntas sobre la muerte

Cómo acompaño el duelo en consulta

El objetivo no es que el niño olvide, sino que pueda recordar a la persona sin que el dolor le desborde y seguir creciendo con ese vínculo integrado en su vida.

A veces basta con unas sesiones de orientación a los padres para que podáis acompañarle vosotros. Otras veces es el niño quien necesita su propio espacio. Lo valoramos juntos.

Si la muerte fue repentina o el niño vivió situaciones especialmente duras, puedo integrar la terapia EMDR, adaptada a su edad.

Qué trabajamos

  • Ayudarle a entender lo que ha pasado con palabras adaptadas a su edad
  • Dar espacio a todas sus emociones: pena, rabia, miedo o culpa
  • Usar el juego, los cuentos y el dibujo para expresar lo que no sabe decir
  • Buscar formas de recordar y despedirse de la persona
  • Orientar a los padres sobre cómo acompañarle mientras viven su propio duelo

Preguntas frecuentes sobre el duelo en niños

¿Cómo le explico a mi hijo que alguien ha muerto?

Con palabras sencillas y verdaderas: "el abuelo ha muerto; su cuerpo ha dejado de funcionar y ya no va a volver". Evita expresiones como "se ha dormido" o "se ha ido de viaje", que confunden al niño y pueden generarle miedo a dormir o a que otros se marchen.

¿Debe ir mi hijo al funeral o al tanatorio?

Si quiere ir, participar en las despedidas suele ayudarle. Lo importante es explicarle antes qué va a ver y qué va a pasar, y que haya un adulto de confianza a su lado que pueda salir con él si lo necesita. Si no quiere, no hay que obligarle: se pueden buscar otras formas de despedirse.

Mi hijo no ha llorado. ¿Es normal?

Sí. Los niños viven el duelo "a ratos": pueden estar muy tristes un momento y ponerse a jugar al siguiente. No significa que no les importe, sino que se protegen de un dolor que todavía no pueden sostener mucho tiempo seguido.

¿Puedo llorar delante de él?

Sí. Ver que los adultos también están tristes le da permiso para expresar su propia pena. Lo que conviene es explicarle por qué lloras y transmitirle que, aunque estéis tristes, vais a seguir cuidándole.

¿Cuándo debería consultar con una psicóloga?

Cuando pasan los meses y el malestar no disminuye, cuando aparecen miedos o síntomas nuevos que le impiden hacer su vida, si la muerte fue repentina o traumática, o simplemente si como padres no sabéis cómo acompañarle. A veces una o dos sesiones de orientación ya ayudan mucho.

¿No sabes cómo ayudar a tu hijo con la pérdida?

Escríbeme y lo hablamos en una llamada gratuita de 20 minutos. Atiendo en el centro de Zaragoza y también online.

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